Compartwitts: La experiencia
Todo comenzó un 2 de octubre cuando Jaz organizó aquella épica e inigualable #LadiesNight0210.
Ahí fue donde un montón de soñadoras y entusiastas mujeres concebimos este proyecto. Hoy, tres meses después, puedo decir que Compartwitts dejo de ser el sueño de unas locas y se ha convertido en un proyecto de todos.
Dos semanas de intensas colectas, de cajuelas llenas, de mensajes de aliento y apoyo en facebook, de personas que sin saber a quién se encontrarían en un Starbucks, o McDonalds, o Vips, llegaban con bolsas y cajas sumándose a este esfuerzo. Personalmente, puedo compartirles que superó todas mis expectativas, en el fondo pensé que el corazón del hombre era más duro y que quizás no lograríamos tocar o ablandar muchos de ellos. Los primeros días de colecta temí que no alcanzáramos la meta que nos pusimos.
Qué bueno que me equivoqué.
Fueron dos semanas intensas, de estar de arriba a abajo, y lo mejor de todo fue la respuesta que tuvimos y el eco que se hizo no sólo en twitter, sino también en facebook. Se unieron ciudades como Querétaro y Cuernavaca, infinitas gracias para ustedes también.
El estudio de mi casa parecía centro de acopio y fue agotador sentarme a contar todas y cada una de las cosas que llegaron a mis manos. Aún así, el cansancio no fue nada; la ilusión y la convicción de lo que estábamos haciendo superaba cualquier mal día, cualquier cansancio, cualquier obstáculo.
Siempre estuve convencida de que la causa lo superaba todo:
El ejercicio de COMPARTIR lo poco o mucho que tienes, el esfuerzo por sumarnos a la dignificación de personitas que, aunque hoy viven en una situación familiar vulnerable, viven en un lugar que les da la oportunidad de ser hombres y mujeres de bien el día de mañana .
La historia del Mexicanito es larga y accidentada, pero al escuchar hablar a Felipe, comprendí que en todo momento las dificultades
fortalecen y hoy en día, son una institución que trabaja de manera de integral con estos niños y adolescentes. Los valoran, los respetan, les ayudan a dignificarse pero sobre todo, LOS FORMAN.
Al escuchar los programas que tienen y la manera en que les enseñan a ser responsables y ayudar a otras personas me tocó el alma. Es impresionante ver que estos niños y adolescentes también regalan sus juguetes y visitan a la gente que vive en basureros, en un esfuerzo por compartirles lo que ellos tienen. Me conmoví hasta las lágrimas.
Los niños nos recibieron con caras de sorpresa y curiosidad, nos preguntaban “¿A qué vienen?” y sin mayor empacho se aventaban a los brazos de más de uno para jugar y para regalarles un abrazo. No dudaron en recibirnos ni en tener muestras de afecto con nosotros. Jugában con las cámaras de foto y video, jugaban con los teléfonos, nos acompañaron durante todo el recorrido por las instalaciones.

Ni veinte mil toneladas de comida se comparan con la sonrisa de Ángel cuando me pidió que lo cargara en mis hombros, o con el abrazo sincero de Carmen que se divertía tomando video con mi teléfono.
No sé si con estas letras logro plasmar la profunda satisfacción que esta experiencia me ha dejado, pero al mismo tiempo el enooooorme necesidad que ahora tengo de hacer MÁS.
Nuevamente, infinito agradecimiento a TODOS los que se involucraron difunfiendo, donando o colectando. El esfuerzo es de todos y el logro es de todos. 
Concluyo este post compartiéndoles lo más significativo que tuvo para mí la visita al Mexicanito: Estando ahí pude conocer el lado humano, sensible y juguetón de aquellas personas a las que leo en twitter o con quien he tenido la oportunidad de convivir en otro momento. Es no tiene precio, gracias por compartir esa experiencia y por permitirme conocer ese lado tan humano y tan solidario; me quedo también con el recuerdo de sus rostros conmovidos, sus miradas llenas de ternura y sus más sinceras sonrisas.
Esto es apenas el comienzo, las redes sociales también sirven para cambiar vidas y tocar corazones. No abandonemos la iniciativa.

Creo que hoy somos un poquito más humanos.
¡Muchas gracias por su apoyo y confianza!
¡Lo hicimos!
@Rougite
